jueves, febrero 23, 2006

El chico reality creció

Si no me hubiera desvelado, no habría podido escribir este post, porque de otra manera no estaría despierto a las 2:30 de la mañana para ver uno de los momentos más notables que ha tenido el Festival de Viña del Mar.

La hora era impresentable para que comenzara su actuación un grupo de la trayectoria de Illapu, pero el merecido éxito de Sin bandera había alargado la segunda noche del festival y, lo peor, es que el temido monstruo no estaba dispuesto a dejar partir tan fácilmente al dúo, dejando sentir con sus pifias su descontento.

Parecía que el grupo folklórico tendría un ingrato recibimiento, pero en ese momento surgió la figura de Sergio Lagos para protagonizar un arrebato suicida y poner a prueba la empatía que ha mostrado con el público de la fiesta viñamarina.

El animador se paró en el escenario y soltó un discurso de defensa de la música nacional acompañado de sonidos criollos de fondo, lo mejor fue el remate: improvisó un seudo baile folklórico, aunque habría que aclarar que más parecían saltos desordenados de un niño.

Más allá de los cuestionamientos artísticos de la performance de Lagos, lo que hizo fue notable, porque expuso su propio pellejo para calmar al Monstruo, una labor que muchos dirán que le correspondía por ser el animador, pero deben ser pocos los que hubieran mostrado su desplante y dominio escénico para hacerlo e incluso muchos más no se habrían atrevido a enfrentarse a una posible pifia generalizada.

1 Comments:

At 11:19 a. m., Blogger Santiago-Barcelona said...

No vi esa escena, pero bien por Illapu. Al menos el "chico reality" se le vio más afiatado y con buenas intervenciones, aunque insisto, no soy la más objetiva porque ni vi el Festival de Viña y solo me enteré de lo que ocurría por Emol, gracias al trabajo del equipo que cubrió ese evento.

Parece que quedó atrás el fantasma Vodanovic...

Saludos!

 

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